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Mensaje  LUKANKASI el Miér Ago 31, 2011 7:52 pm

La actual Bahía de Cabinda aparece, por primera vez, en los mapas de
Diago Hombre y de Pigafetta cómo el Golfo de las Almadias o la bahía de
las Almadias. A partir de los siglos XVI y XVII comenzamos a encontrar
el nombre «KAPINDA» y «KABINDA» para designar la tierra y el puerto
de Cabinda. Al parecer el nombre de Cabinda surgió de la aglutinación
de las últimas silabas de las palabras MAFUCA (MAFUKA) con BINDA,
nombre de un caballero y dignatario del Rey de Ngoio.
El Mafuca, era en los antiguos Reinos de Loango, Cacongo y Ngoio, el
Intendente General del Comercio, y el hombre de la confianza del rey
quien en su nombre, trataba todas las transacciones comerciales de un
modo muy especial con los europeos. Estos por lo tanto, al fondear en la
Bahía de las Almadias (actual Bahía de Cabinda) tenían que tratar para
transacciones comerciales necesariamente con el MAFUCA, y el Mafuca
de ese tiempo era, un tal BINDA. Y tanto se decía: Mafuca Binda, lo que
acabó, por dar al puerto y a la tierra, el nombre de Cabinda. El termino
Cabinda, en un principio fue usado solo por los europeos, pero con el
tiempo, de mucho oírlo y repetirlo, los naturales del lugar, lo adoptaron.
Esa región era conocida por sus pobladores por el nombre de KIOUA
(TCHIOUA).
Kioua, significa plaza o mercado, y nadie puede negar que Cabinda fue
un gran mercado de esclavos, más frecuentado para ese propósito, por
barcos franceses de los que el de cualquiera otra nación, pero no solo de
esclavos comercio de pez, de productos de la tierra, de paños «lubongo»
y de sal, que corrían por el interior cómo moneda. En todos estos
negocios estaba siempre involucrado el nombre del rey y por supuesto el
del Mafuca Binda. Pero para los naturales fue KIOUA y no Cabinda. Aún
esta época, en el interior, más fácilmente se oía decir «voy a Kioua» de
que "voy o vamos a Cabinda" Y si hoy los naturales de todo el país
conocen Cabinda por este nombre, también si les hablar en KIOUA todos
saben aún a que tierra este nombre está ligada.
Los pueblos de la región de Cabinda, son pueblos bantúes de la tribu
Bakongo, provenientes del Reino del Congo pero la tribu Bakongo tiene
varios clanes y en Cabinda, encontramos los siguientes: Bauoio,
Bakongo, Balinge, Baluango, Basundi, Baiombe, Bavili y un muy
pequeño clan prácticamente desaparecido y del cual hoy poco o nada si
habla, el Bakoki, que vivía a lo largo de la cuenca marítima. ¿Pero de
donde provenían estos pueblos bantúes?
Unificando el criterio de diversos investigadores, relevantes en diferentes
épocas, parece ser que el rey del KaKongo envió a sus propios hijos,
asistidos por el gran Nganga Ngoio, a través del Zaire, y fueron ellos los
fundadores de los reinos de KaKongo y Luango. Un tercero hijo, nacido
de una esclava blanca, parece haber sido el antepasado de los «Condes»
de Sonyo o Soyo. Originalmente el rey del KaKongo, pudo acceder al
trono gracias a que se desposo con una princesa de sangre real del
Congo, al mismo tiempo que el rey del Luango se caso con una princesa
de KaKongo.
En el Zaire, se encontraban los Congoleños establecidos en la orilla
izquierda, y hacia el sur, fue un pueblo migratorio que al parecer había
venido del interior, por las desavenencias familiares o quizás por la
necesidad de expansión. En su recorrido tal vez encontraron algunas
familias de ambos mundos quienes después de pequeña resistencia
huyeron de los invasores, yendo más al sur e interior terminando por
juntarse entre todos.
Al mismo tiempo, otros de sus parientes se establecieron en el Goio y
Luango, para el norte. Aunque en un principio, su dominio no estaba
para nada consolidado, y su Reino no tenía verdadera unidad, se
sucedieron cruentas guerras contra los Zenga y Mazinga y contra los
Anzicos, y después contra los Panzelungos.
Los Anzicos y Panzelungos (o Panzelumbos o Panzualumbos, cómo otros
escriben) vivían al norte, en la orilla derecha del Zaire. Los Anzicos, en
el interior. Los Panzelungos, junto al mar, y cedieron lugar a los «otros
parientes (del Rey del Congo)» para establecer en el Ngoio, KaKongo y
Loango.
El célebre Reino del Congo, tuvo cómo partes integrantes y más tarde
solo tributarias, los reinos de N Goio, Cacongo y Loango, los cuales en la
cuenca Portuguesa eran conocidos por la designación genérica de
Cabinda, extendiéndose del Río Kilo al Zaire, si adicionamos el territorio
sur del N'Goio y el reino de Benda o M'panzu Lumbu.
El reino de KaKongo, teniendo el mar cómo frontera poniente, iba de la
orilla izquierda del río Loango Luizi hasta a la orilla derecha del río
Lulondo, en el actual Buku Mazi.
El Lulondo, otrora también Mbele, tomando este nombre de un arrecife
que se encontraba en un punto frente a su litoral, y que por tener cierto
parecido con una cuchillo (Mbele) le dieron ese nombre. Para el interior,
el reino de KaKongo se extendía hasta tierras del Mayombe y retornaba
para el sur hasta Boma. El Kalamo, pequeño río junto a Boma, haría de
frontera con el reino de Ngoio.
El reino de Ngoio, con el mar al poniente, fue limitado al norte, por el
Lulondo (también límite de KaKongo), al sur, por el Zaire, y
extendiéndose por el interior hasta el Kalamo, junto a Boma, tierra que
era parte del antiguo Reino. Al parecer, sobre todo la anterior existen
pocas dudas de que las gentes del Congo, parientes y descendientes del
Rey del Congo, vinieron a ocupar en tiempos remotos, las actuales
tierras de Cabinda.
¿Pero que dice la tradición popular?, Coincidiendo en gran medida con
lo anterior, si bien es cierto que las formas son muy parecidas, los
motivos no coinciden. Los investigadores resumen con mucho datos
contrastados, que fue la emigración hacia al norte lo que desemboca en
la formación de los reinos de la actual Cabinda, un fenómeno
demográfico y de expansión territorial. Pero está en la mente de toda la
gente de estas tierras la razón, en sangre y costumbres, que llevaron a
los venidos de Mbanza kongo (hoy S. Salvador del Congo) a la conquista
de este territorio.
La tradición afirma, haber sido nueve los sobrinos o familiares del Rey
del Congo los que dejaron la ciudad de Mbanza Kongo, todos al mismo
tiempo. ¿Salieron en la medida que la gente aumentaba y la tierra se
volvía pequeña?, ¿Expulsados?, ¿Sería por ansia de mando, deseo de
aventuras?
Nada de concreto parece existir a este respeto. Muy poco o nada se sabe
sobre los pueblos que vivirían en esas tierras, ahora de los Bakongo y
Bauoio, y si hubo grandes y repetidas luchas con los que ellas habitaban.
Cierta parece ser la emigración, y el estudio de estos pueblos, remite a
la tradición de que fueron efectivamente nueve sobrinos del Rey del
Congo los principales emigrados. Estos nueve sobrinos, dieron razón a
los nueve clanes descendientes del Rey del Congo. La tradición, aún mas
asegura, que estos eran hijos de VUA LI MABENE, la gran madre de
nueve senos y la imaginación de los naturales, llega a tomar fielmente el
vocablo Vua li Mabene, lo que da por hecho, que en verdad existió una
mujer con nueve senos madre de los sobrinos del Rey del Congo, y que
se dispersaron por las actuales tierras que se llaman de los Bakongo.
VUA Li MABENE fue, la madre (NGULI) de la cual descienden los nueve
clanes, número este, que encontramos en el decorrer de toda la
tradición cultural Bakongo, con una significativa importancia sobre el
resto. Los sobrinos del Rey del Congo, atravesaron el río Zaire (Nzadi)
por la zona de Matadi (el Matari de los antiguos), y siempre según la
tradición, los nombres de estos nueve sobrinos o nueve descendientes
del Rey del Congo, descendientes de Vua li Mabene, son:
Nlaza Kongo Makaba
Mbenza Kongo
Maianga Nakongo
Nanga Nakongo
Ngimbi Kongo
Kongo Limboma
Pudi Kongo
Makuku Ntinu
Mbínda Kongo
Sobre los motivos de la migración la tradición tiene diferentes
motivaciones, muy parecidas entre si, según la versión extendida en
tierras de KaKongo, y sacada de manuscritos de los naturales, dice:
Makongo era el sobrino más viejo del Rey del Congo, con sus ocho
hermanos vivía en compañía de su soberano tío en Mbanza Kongo. El rey
tenía un esclavo, llamado Lenchá, a quién le tenía grande afición, por
haber sido este esclavo, el primero en extraer el vino de palma y el
aceite del dendém. Las muambas y el vino de palma, hacían las delicias
de su alteza. Por eso, lo estimaba a más no poder, a su bueno y
habilidoso esclavo Lenchá. Este, un día, queriendo llevar más lejos sus
experiencias en la extracción del vino de palma, lo dejó fermentar unos
tres días mas de lo que acostumbraba, y así fermentado, se lo dio al Rey
que quien lo encontró muy sabroso, pero ignorando la fuerza del vino,
su alteza tomó una primera valiente y rebosado copa. Makongo y los
hermanos que al parecer no sabían la vida de bebedor de su tío rey al
entrar en la casa, le vieron en un estado de embriaguez crítico, y
juzgaron que estaba a punto de morir. Las mujeres del Rey asustadas,
informaron a estos, que habían sido el buen esclavo Lenchá quién había
dado vino al rey y que este, después de haberlo bebido, había
permanecido así. Por lo que ellos creyeron, que el esclavo había
envenenado al monarca, y pensaron que era justo, que antes que el Tío
Rey muriera, el esclavo matricida debería morir de inmediato. Entonces
le llevaron a una planicie apartada del reino, y allí ejecutaron la
sentencia quemándolo vivo. Ejecutada la sentencia, volvieron al reino
para asistir, a lo que según creían, eran los últimos momentos de su tío
rey. Pasado un tiempo, el tío suspiró, a causa de la enorme borrachera
que tenia y se extraño de la presencia de todos los familiares y toda
aquella gente que tenia alrededor, y lo primero que hizo fue preguntar
por su fiel y preciado esclavo Lenchá. Los sobrinos, estupefactos, le
contaron lo sucedido y con una furia incontrolada el rey les grita,
“¡Desgraciados que han hecho!, ¡Malditos todos que mataron a mi
siervo!, yo los condeno a morir quemados, como habéis hecho con mi
mas preciado siervo, que me hacia el aceite de Dende y mi vino de
palma”. Y encomendó ejecutar la sentencia de inmediato a sus otros
siervos.
El castigo del Rey, fue quemar a los sobrinos cómo ellos habían
quemado a su siervo Lenchá, y no había manera ni ruego que calmara
su decisión irrevocable. Para escapar a la cólera y venganza del tío,
Makongo y sus hermanos huyeron esa misma noche de Mbanza Kongo
atravesando el río Zaire. Ésta versión es, sin duda, muy original, pero en
si misma, demuestra la psicología y mentalidad de esta gente. Si, aún
hoy, el robo de una botella de vino de palma (ya no hay monopolio ni
secretos sobre su fabricación), dan razón a grandes cuestiones y
grandes multas, cómo es que el rey del Congo, déspota cómo fue con
toda su autoridad gentílica, él único con derecho de beber el vino de
palma y teniendo a un único esclavo que lo sabia hacer, es muy creíble
que allá actuado así al verse privado de su proveedor, Lenchá.
Makongo, por lo tanto huyó con sus hermanos, este como era él mas
viejo, fue el encargado de distribuir las tierras entre todos. Atravesaron
el Zaire (Nzadi) en Nsanda Nzondo. Makongo, fundo su aldea nombrada
buala en Kiengele, otros dicen Kingele, altiplano existente al sur del río
Lukula junto a la frontera este de Cabinda con la actual República del
Zaire. En la segunda mitad del Siglo XIX se cambió la sede de Kiengele
para Kaio Kaliado, en el área del Puesto Administrativo del Tando Zinze.
Según la misma tradición, Makongo había viajado con su hermana de
nombre Mangoio, a la cual dejo ir a vivir a las tierras que estaban junto
al mar, a instancias de sus reiterados ruegos y le dio gente y esclavos
para que formara allí su reino, y le entregó también un Nkisi protector
metido en un cesto (Ntende). Al hacerle la entrega del hechizo, le
recomendó: «adora a este nkisi para que guarde tu tierra y te libre de
males, pero cuídate mucho de no dejarlo en el suelo». Partió Mangoio y
su gente en dirección al mar, pero el viaje era demasiado largo para
hacerlo en un solo día, por lo que decidieron acampar al caer la noche
junto de un pequeño bosque, exhaustos de andar sin descanso todo el
día. Al levantarse, al día siguiente, para continuar el viaje, notaron que
les era imposible levantar del suelo el Ntende con el Nkisi, entonces
enviaron a un hombre a toda prisa a ver a Makongo, y contarle todo lo
sucedido. El propio Makongo vino al lugar y reprimió severamente a su
hermana Mangoio recordándole que le había prohibido colocar el cesto
del nkisi en el suelo, sentenciando que desde ese instante, el cesto con
el nkisi permanecería en ese bosque, al que desde ese momento nombro
NTO NTENDE (el bosque del cesto). También vaticino, que ese seria el
límite de sus tierras, y que seria ese lugar, desde ese momento sagrado,
lugar de encuentro para las reuniones que trataran asuntos de los dos
reinos, la hermana Mangoio jamás volvería a Kiengele, como él propio
Makongo jamás pasaría por ese sitio para ir al mar. Aún hoy, se conoce
«Nto Ntende» junto al río Lulondo, en la carretera de Cabinda a Tando
Zinze, este río que desemboca junto al Buku Mázi ,hace la división entre
las tierras de Cacongo y de Ngoio; y de la boca de los pobladores del
lugar se dice que el rey Makongo no podía ir hasta al mar y que de
hecho nunca iba.
Otra versión más amplia del mismo suceso, nos narra una historia muy
diferente, pero que a los ojos de los investigadores ofrece mucha
credibilidad, quiero recordar al lector, que el objeto principal de este
libro es agrupar la opiniones contrastadas o no, pero si de cierta
relevancia sobre el origen de la Cabinda actual, para lo cual, quiero
plasmar todo lo que a través de mi extensa investigación he podido
reunir y dejar abierta a la opinión del lector , y su siempre bien recibido
criterio.
La Princesa Mue Puenha, de San Salvador del Congo (Mbanza Kongo),
tuvo relaciones ilícitas, de las cuales nacieron tres hijos mellizos, esa
ilegalidad fue producto de relaciones sexuales practicadas antes de la
ceremonia de pubertad, los consejeros del Rey pidieron la expulsión de
la princesa, a lo que él tuvo que acceder, aun en contra de su voluntad,
por lo que se dio una gran escasez de lluvia, atribuida por los adivinos a
la falta de la princesa. Mue Puenha, dejó San Salvador con algunas
personas de la familia en dirección al litoral, pero fue mal recibida debido
a sus antecedentes y hasta perseguida, después de muchas peripecias,
mucho trabajo y hasta milagros, consiguió llegar al reino de Ngoio,
muchos años después, donde fue bien recibida, especialmente por
Mibimbi Pukuta, un hombre rico y noble.
De sus tres mellizos, uno fue hombre de nombre Tumba, y dos eran
mujeres de nombre, Lilo y Silo. Mue Puenha finalmente se caso con
Mibimbi Pukuta, y de esta unión nació, Mue Panzo y más tarde otro hijo
que tomó el nombre de Mue Pukuta. El rey del Congo, sabiendo que su
hija Mue Puenha se había casado, y por tanto, reparado sus errores del
pasado, oído el parecer de su consejo, resolvió separar los pequeños
reinos de Ngoio, Cacongo y Loango, y dio orden a Mue Puenha para
tomar cuenta de los tres Reinos. Mue Puenha, entregó Cacongo a su hija
Silo y Tumba fue para el Loango Grande. Mue Panzo, hijo de Mue
Puenha y de Mibimbi Pukuta, permaneció cómo rey de Ngoio.
Es quizás, de la narración anterior, de donde devinieron las plazas o
cargos religioso que forman el entramado de las casas templos o Nzo
Nganga y el que las ostentan, son miembros más dignos. Aunque en
Cuba, estas plazas se redujeron notablemente a unas pocas, en un
principio existían nueve cargos bien delimitados y de los que trataremos
mas ampliamente en otro capitulo.
A los jefes, para gobernar, se les exigía un mínimo de condiciones y
calidades, el pueblo necesitaba de entre sus ciudadanos con derecho a la
sucesión del trono, al más fuerte y sabio para que rigiera su destino. La
ceremonia de coronación se hacia en presencia de toda la aldea, por los
sacerdotes del Nkisi protectores y los ancianos que oficiaban el ritual
dando testimonio y apoyo al nuevo jerarca. Entre los Basundi hay un
proverbio que dice "Kinkanda ke nkila Kete inamukunu podí kambua ko";
El kinkanda (roedor de pequeñas dimensiones), aun siendo pequeño,
algo de cola tiene que tener. Alguna dote especial tenia que verse en el
elegido, para gobernar, por eso la intervención del Nganga nkisi se hace
indispensable, a través de sus artes mágicas, puede detectar la persona
idónea para ejercer esta función, aunque la cualidad destacada, aun este
por desarrollarse en el individuo.
La elección del candidato se realizaba un domingo, previamente se
avisaba a todos los habitantes de los poblados cercanos o de una misma
región, así como a los jefes tribales, con los cuales había alguna alianza
o pacto, ya fuese de sangre, familiar o totémico, es decir, mágico. Todos
se reunían en el centro de la aldea, casi siempre bajo la sombra de
viejos árboles, que gozaban de prestigio como protectores de la
comunidad, sentados sobre la tierra en forma de círculo. En el centro se
extendía una estera, y sobre esta, la piel de un leopardo. El más anciano
de la aldea, acompañado de un Mankaka (especie de policía), buscaba
entre los presentes a la persona electa para gobernar, que hasta ese
momento estaba ajeno al asunto. El Nfumu nkaka (anciano), al divisar al
elegido, levantaba el dedo meñique de su mano derecha para señalarlo y
con el dedo meñique, pero de la mano izquierda, le ordenaba dirigirse al
centro del circulo donde se encontraba la estera con la piel de leopardo.
En este instante todos se levantaban y con saltos de júbilo y gritos de
alabanza saludaban al monarca electo.
Ya, sobre la estera, era embestido con las insignias de poder del clan,
las cuales eran: un gorro, kimpene, confeccionado con la piel de la
cabeza de un leopardo; un bastón, ricamente adornado, como cetro de
poder de la planta Nkuisi. Al recibirlo se cantaba: " Nzau ngana lele,
kotu kabu, lúa mambu, iúa A bili, bili i manga, manga matona mangó ai
matona makikumbu". El elefante se durmió y despertó oyendo a bili, bili
(se refieren a las pintas del leopardo); pintas de la piel del leopardo y
del "Kikumbu (especie de gato bravo); dientes de león, meno mankose,
y dientes de leopardo, meno mangó, y también las uñas de éste,
zíngongolo zingó; en un collar, que además, contenía piedras de colores
y una piel de leopardo para utilizarla en forma se toga. Este ritual,
recuerda en gran medida a las ceremonias actuales de Rayamiento, que
es como se le llama en Cuba, al ritual de iniciación en el Palo Mayombe.
Cuando se tenia que hacer cumplir un castigo, todo los consejeros y
dignatarios, hacían fila en la puerta de la casa por donde el Rey salía,
haciendo dos filas bien juntas, en ambos lados, para que pasara el
monarca, blandiendo ramos de Malembo Mpumbo, árbol sagrado y
considerado de justicia. Entre esos ramos, estaba extendido el paño
interior del ajusticiado, el "nlelenfula". Junto a éste, se colocaba el
machete "Mbele Lusimbu", de las ejecuciones sumarias, él cual cogía el
rey al pasar. El monarca hacia este trayecto siempre dando saltos sobre
un solo pie, hasta llegar al lugar del castigo. Ya en el lugar de la
ejecución, donde se encontraba el ajusticiado desnudo, si el castigo era
la decapitación, el rey pasaba el Mbele Lusimbu al Mankaka quien
cumplía de inmediato la sentencia. Si era otro el castigo, era dictado por
el rey en ese momento. Si su castigo era la crucifixión, se afilaban las
estacas, pues no existían los clavos, y luego era clavado en el Baobab.
En ambos caso, el criminal nunca era enterrado, se le dejaba pudrir para
ser comido por las fieras, y los restos, tirados fuera del poblado, con los
huesos rotos, de esta forma no se integraba en la cadena de
antepasados de la comunidad, por lo que perdía todo contacto con el
mundo visible y sin lugar en el mundo invisible, no podía ser nombrado
jamás ni por sus familiares, ni ninguna otra persona nacida en esa tribu
podía llevar su nombre. Este era el peor castigo que se le puede infligir a
una persona, dejar de existir en todos los aspectos y ámbitos.
Estas tribus del Manikongo, creían que el leopardo era su primer
antepasado, por lo que descendían mágicamente de él. Era su tótem,
debido a esto, siempre que cazaban un leopardo tenia que ser con
trampa, ya que nadie excepto el Rey o un dignatario de alto rango
podían darle muerte, quienes lo atrapaban, lo llevaban a la aldea y
desde ese momento, nadie podía salir de su casa o correr a ver el
leopardo enjaulado. El leopardo, en la aldea, se ponía debajo de una
"muanza", especie de cobertizo perteneciente a los hijos del Rey. Allí
permanecía, en reposo, hasta que todos, incluso los de la familia real,
pagaban a quien lo había atrapo el tributo que estaba estipulado.
Durante todo ese tiempo danzaban y cantaban en honor al leopardo, y
luego después de muerto, era enterado de manera solemne. Era
potestad del Rey designar, tanto la persona que lo sacrifica, como la que
lo abre, cuando no era el mismo quien lo hacia. La piel siempre
pertenecía al monarca, la carne y visceras eran enterradas y prohibidas
de comer, incluso tocar, por los aldeanos impuros, eran los sacerdotes
encargados de los ritos fúnebres del animal, quienes las trasladaban con
sumo cuidado, al lugar del entierro; un hueco profundo que desde ese
entonces era lugar de ofrendas al tótem, cuando no se enterraba en la
propia aldea, en la cabaña dedicada al tótem.
La hiel, era esparcida en el río o la tierra circundante a la aldea, y tenia
fama de ser un poderoso veneno; la vesícula, se cortaba en trozos y se
lanzaba al río, para que no se usara como arma para envenenar a
alguien por los brujos, ya que goza de gran reputación para hechizos
maléficos.
Sobre el origen del nombre Mayombe o Baiombe, no se conoce ningún
Rey que lo haya tenido como nombre, se conoce el termino, que era y
aun lo es, empleado para designar a las personas que vivían lejos, o
bién, que provenían de otras tierras de la selva recóndita. Los habitantes
de la Mayombe bien pudieron ser Bakongo, Basundi, Baluango, Balinge,
etc. La verdad, es que de los nueve descendientes de Vua Li Mabene, ni
entre sus sucesores, existe algún jefe con ese nombre. Si se pregunta a
un aldeano, sea de donde sea, si es de Mayombe, este contestaría
rotundamente que no, porque este nombre encierra una cierta idea de
desprecio, por lo que nadie lo aplica a su tierra de origen. Llamar Yombe
a alguien auna dos aspectos, el del insulto y el del desprecio. Mayombe,
en el sentido despreciativo, proviene del puerto de Maiumba, en el reino
de Luango. Al sur del cabo negro, este puerto en tiempos de la
esclavitud fue muy importante, y desde aquí partieron hacia Cuba, entre
otras partes del mundo, los numerosos esclavos que eran capturados o
traficados en toda esa amplia región, lo que acabaría por denominarlos
Mayombe en la tierra de acogida, de aquí, que se entienda porque el
termino Mayombe, Baiombe o Yombe se empleo como termino
peyorativo en el lenguaje Bakongo.

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