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Mensaje  LUKANKASI el Miér Abr 04, 2012 4:09 am

Los Cimarrones de Palmares (brazil)

Las investigaciones arqueológicas de la esclavitud ha empezado muy tarde en Brasil, por diversos motivo, no menor de ellos por la poca atención dada a los subalternos en la
sociedad e Historia del país. Mientras los estudios históricos y sociológicos tienen una larga tradición, en la Arqueología el tema empieza a finales del siglo XX, en el contexto de la
renovación de la disciplina. La importación de modelos interpretativos de los Estados Unidos, en particular los que se refieren al dominio de modos de vida burgués, relegaron el
estudio arqueológico de la esclavitud a posición secundaria. Los esclavos aparecen sin resistencia, como sometidos, humillados, bajo el control de una burguesía de tipo anglosajón.
Esta Arqueología no reconoce el carácter esclavista, aristócrata, de la elite, ni la resistencia de los esclavos. Otros investigadores, al contrario, parten de las teorías sociales que
reconocen contradicciones y que valorizan la especificidad de las relaciones patriarcales esclavistas. En este contexto, el desarrollo original de la Arqueología brasileña constituyó
justamente el estudio de la resistencia en la forma de los cimarrones (cf. Orser y Funari 2001).
Los Cimarrones fueron estudiados por científicos sociales, historiadores y así el cimarrón del siglo XVII de Palmares, fue pronto considerado el más importante por ser el más
numeroso y el que por más tiempo ha perduró (sobre el tema, consultar Funari y Carvalho 2005). La mayoría de los habitantes del famoso cimarrón venían de África, en particular de
áreas Bantu de Angola y Kongo. La Historia de la intervención portuguesa en África es larga, ya en 1491 una misión portuguesa llegaba a la corte del Rey Nzinga Kuwu, cabeza de
una confederación de estados locales. El monarca llamado manikongo y muchos de sus compañeros se bautizaron cristianos. El Rey cristiano Afonso llegó al trono en 1506 pero los
portugueses pronto, además de evangelizar, empezaron a esclavizar y en 1545 cuando murió el Rey, el tráfico había ya avivado la rivalidad entre los régulos locales interesados en el
comercio, y la autoridad del manikongo que ya no era efectiva. La llegada de los Jagas orientales puso un fin al reino.
La esclavitud ha diezmado el pueblo y destruido la unidad del reino. Los intereses esclavistas portugueses mudaron hacia el sur, para Angola. Durante el siglo XVI, los esclavizadores
buscaban esclavos en la costa meridional y, desde principios del siglo, un pequeño reino Ndongo aumentó su área y influencia ganando la independencia en 1556. En 1571 se tornó
una colonia portuguesa. En los siglos siguientes Angola estuvo condenada a producir esclavos para las haciendas en el Brasil y otros sitios. El comercio Atlántico portugués,
conseguía los esclavos principalmente en la costa angolana, al sur del Río Zaire, desde Luanda a partir de la década de 1570, y desde Benguela a partir de la década de 1610. La
mayoría de las sociedades africanas esclavizaba los prisioneros de guerra, pero los vencedores raramente los mantenían como siervos pues la mayoría de ellos eran vendidos a los
mercaderes. Es verdad que desde finales del siglo XVI los reyes angolanos retiraban beneficios substanciales de las aldeas por medio del uso del excedente producido por esclavos.

Una alianza formal entre los Imbangalas o Jagas y los portugueses fue establecida cerca de 1612. El estado Imbangala del Kulashingo, así como otros estados Imbangalas de los
Mbundus, formaron pueblos mercenarios al margen de los portugueses en Angola. Estos estados eran gobernados por guerreros hábiles quienes capturaban campesinos locales
para venderlos como esclavos, y quienes también quienes se unían a las expediciones portuguesas para luchar en el interior. Al sur del Río Kwanza, los guerreros del kilombo
estaban en permanente conflicto con los europeos. El Kilombo era una sociedad guerrera de los Ovimbundus, con rituales de iniciación bien definidos y con una disciplina de tipo
militar. La connotaciones mágicas asociadas a los gobernantes del kilombo, bien como sus habilidades militares, permitieron que estos grupos de guerreros Imbangalas dominasen
los Mbundus, en los años siguientes del siglo XVII. Los guerreros del kilombo cambiaban los cautivos por mercancías europeas. El grado de interacción cultural entre africanos y
portugueses puede ser avalado por el hecho que el nueva arte de la guerra desarrollado en Angola combinaba tácticas y estrategias europeas y africanas.
En el otro lado del Atlántico, los portugueses pronto desarrollaron haciendas de caña de azúcar en el Brasil. En la década de 1570, había ya más de cincuenta molinos o ingenios en
la colonia, y en 1584 había ya unos quince mil esclavos africanos trabajaban en ellas. Los indios fueron también esclavizados, algunos autores consideran que los bandeirantes o
conquistadores de San Pablo en el sur de la colonia portuguesa, esclavizaron unos 350.000 nativos entre los siglos XVI y XVII — el equivalente a un tercio del total de esclavos que
entraron en la economía brasileña en estos dos siglos. Es pues probable que las haciendas combinaran esclavos africanos e indígenas con algún trabajador asalariado.
Los Cimarrones se establecieron en las áreas de la selva, a unos 75 Kilómetros al oeste de la costa, a principios del siglo XVI. Las primeras expediciones portuguesas a Palmares, en
el 1612, ya demostraban la importancia de la república a principios de ese siglo. El Estado cimarrón continuó creciendo hasta la década de 1640, cuando los holandeses consideraron
a Palmares como "un serio peligro". Lintz describe este Estado como formado por dos áreas principales: el pueblo capital, en la Serra da Barriga, y una aldea más pequeña, en la
orilla izquierda del Río Gurumgumba. Bartholomeus Lintz, según Barleus (1974:252), "... vivió entre ellos y, después de quedarse con ellos, conoció sus lugares y sus modos de vida".
Esto parece indicar que blancos convivieron con el cimarrón y sin causar sospecha, pues Barleus se refiere a Lintz y sus "antiguos compañeros". Tal vez la persecución de minorías
étnicas, judíos, musulmanes y otros, y la lucha en contra de las brujas, heréticos, ladrones y criminales, podrían explicar el hecho que al menos algunos blancos se decidieron a vivir
en Palmares, y aparentemente, eran bien aceptados en el cimarrón. De hecho hay referencia explícitas a moros, indígenas y blancos en Palmares. Mulatos o personas de origen
mestizo son también frecuentemente citadas en documentos de la época. Diferentes estudios modernos se refieren a Palmares como compuesto por africanos, indios, europeos y
marginales en general.
En este contexto, Baro llevó adelante un ataque al reino en 1644 y se ha estimado en cien los muertos, capturando treinta y una personas de un total estimado de unas seis mil
personas. El pueblo fue descripto como una aldea de media milla, con una defensa doble, con dos entradas y plantaciones alrededor. De los treinta y un cautivos, siete eran
amerindios y algunos eran niños mestizos, sugiriendo que un veinte por ciento podrían ser considerados nativos.
Después que los holandeses dejaron Brasil, los portugueses llevaron adelante muchas expediciones para atacar Palmares entre 1654 y 1667. Desde 1670 las autoridades
desarrollaron una lucha sistemática para destruir Palmares, con ataques casi anuales a los pueblos. Entre 1670 y 1687, el Estado fue dirigido por un Gran Señor, o Ganga Zumba,
como era conocido. El título nganga, era usado en África para referirse a los doctores tradicionales, y a la vez, a los padres católicos. El dirigente vivía en el oppidum , considerada
la capital llamada Macaco, fundada alrededor de 1642. Hoy día el lugar se llama Serra da Barriga, mientras los documentos del siglo XVII se refieren a Oiteiro da Barriga. El nombre
Macaco podría estar relacionado con lenguas bantus, aunque fue interpretado por los portugueses como una referencia a monos (macaco, en portugués). Fue también conocido
como Fuerte Real.
En 1667 una misión de reconocimiento a Palmares comandada por Zenóbio Accioly de Vasconcelos, poco después el gobernador de Pernambuco, intento impedir el establecimiento
de lazos comerciales entre los habitantes de esa ciudad y los cimarrones. Dos años después, Antônio Bezerra atacó Palmares (1672), y posteriormente lo hizo otra expedición en
1673 conducida por Cristóvão Lins. El gobernador de Pernambuco Pedro de Almeida en 1674 enfatizaba, a su asunción en el cargo, que lucharía en contra Palmares. Al año
siguiente una expedición organizada por Manoel Lopes localizo una gran área con un oppidum que contenía más de dos mil casas. El pueblo fue destruido, la mayoría de los
habitantes consiguió huir y establecer una nueva aldea en la selva ( per sylvas et nemoras ). El sobrino del Rey Ganga Zumba, Zumbi, por primera vez aparece como
comandante. Su nombre — Zumbi — se refiere a su probable rol espiritual en la comunidad, pues nzumbi se asocia en lenguas bantus a títulos sacerdotales y militares. No sabemos
qué lengua se hablaba en Palmares, pero el caso de otras comunidades parece indicar que debían utilizar la estructura gramatical del portugués con palabras bantos.
Fernão Carrilho condujo una expedición en 1676, descubriendo una aldea fortificada en Subupira. Esta fue quemada y abandonada antes que consiguiera atacar a sus habitantes. En
1678 Carrilho consideraba que había destruido al cimarrón, al haber capturando dos hijos del Rey Ganga Zumba. Los portugueses y representantes de Palmares se reunieron en
Recife y se arreglo un acuerdo de paz . Este resultado no fue aceptado por algunos de los dirigentes del cimarrón, el Rey fue muerto y su sobrino Zumbi fue proclamado Rey. Los
quince años siguientes atestiguaron el periodo más violento de toda la historia del Estado rebelde. Entre 1679 y 1692, diferentes comandantes intentaron destruir Palmares con
resultados débiles. Gonçalo Moreira (1679), André Dias (1680), Manoel Lopes (1682), Fernão Carrilho (1683) y João de Freitas Cunha (1684) fallaron en su tentativa de amenazar la
independencia de Palmares.
Hacia esta época ya era claro que las fuerzas locales no conseguirían dominar a los rebeldes. La industria del azucar había entrado en un periodo de estancamiento y declinio,
resultando en una baja en los precios para el azúcar, paralelamente a un aumento en el de los esclavos. Desde la década de1670 la industria del azúcar y la economía brasileña, por
consecuencia, estaba en crisis. Los fracasos de los esfuerzos de las milicias locales para destruir Palmares enfatizaron la importancia de los bandeirantes en la manutención del
orden colonial en el Brasil. El comentario de Antônio Vieira en 1648 que "sin Angola no hay negros", tendría que ser complementado por otro: sin bandeirantes no sería posible una
esclavitud segura.
En 1685, Domingos Jorge Velho, un mercenario bandeirante, pidió una licencia para conquistar nativos en Pernambuco y dos años después las autoridades decidieron utilizarlo para
atacar Palmares. Un acuerdo sobre el uso de los cautivos y de la tierra fue establecido entre el comandante y el gobernador para la destrucción del cimarrón. Como comandante de
las expediciones, Domingos Jorge Velho reclamaba la propiedad del botín siguiendo las reglas del derecho romano aceptada ampliamente en aquellos períodos: iuste possidet,
qui auctore praetore possidet ("es legal poseer algo obtenido por comando militar"). En febrero de 1694, después de 42 días de luchas Macaco fue destruida, doscientos
cimarrones murieron y otros doscientos cayeron en precipicios, quinientos fueron capturados y vendidos fuera de la región. Muchos rebeldes, entre ellos Zumbi, consiguieron huir,
pero el día 20 de noviembre de 1695 el Rey fue capturado y muerto, y su cabeza fue puesta para exhibición pública como un símbolo: los esclavos deben obedecer, no desafiar el
sistema esclavista.
Los documentos históricos refieren a la existencia de casas, calles, estatuas (Jesús y diferentes santos católicos), depósitos y palacios. Cultivaban maíz, judías, patatas, caña de
azúcar, plátanos. En 1671, Fernão Coutinho halló talleres, herrerías. También los habitantes de Palmares producían cerámica y madera.
"Una buena parte de la tecnología cimarrón debe haber sido desarrollada en las haciendas, bajo la esclavitud. Los indios convivían con los esclavos, como compañeros de
sufrimientos, como campaneros de comercio, o de otras maneras. Tecnologías indígenas — desde la fabricación de cerámica hasta la pesca y la preparación de comidas — fueron
tomadas y desarrolladas por los cimarrones" (Price 1979:12).
Es en este contexto que el estudio arqueológico de Palmares es una manera útil de obtener nuevas evidencias sobre la resistencia y la lucha por la libertad.
A pesar de que muchos estudios históricos fueron escritos sobre Palmares, trabajos arqueológicos no fueron llevado adelante hasta la década de 1990. Como resultado, la mayoría
de los aspectos culturales y sociales de este Estado continúan desconocidos. La importancia de las influencias africanas, amerindias y europeas, en el interior de la comunidad son
todavía materia de especulación. Desde una visión tradicional se considera que los fugitivos vivían "... del mismo modo como lo hacían en Angola" (Boxer 1973:140).
Si los nativos, europeos y africanos vivían allí e interagían, como los documentos escritos indican, entonces esta era probablemente una sociedad multiétnica. La Arqueología
Histórica es la mejor manera de estudiar Palmares, pues la cultura material puede ayudar a entender los aspectos desconocidos de la vida cultural y social del cimarrón.
En 1991, el Proyecto Arqueológico Palmares fue creado por Charles E. Orser, Jr. (Illinois State University) y Pedro Paulo Funari (Universidad Estadual de Campinas) con el objetivo
de estudiar al cimarrón. El proyecto contó la participación de Michael Rowlands (University College London) y con fondos del National Science Foundation, National Geographic
Society, Social Science Research Council, National Endowment for the Humanities, Ford Foundation, British Research Council y Illinois State University. Las investigaciones en los
años de 1992 y 1993, codirigidas por Orser y Funari, fueron plasmadas en dos libros sobre el sitio (Orser 1992;1993). Además a partir del estudio del material los dos autores han
publicado más de diez artículos y capítulos, en inglés, portugués y español (Orser & Funari 1991; Funari 1991; Funari 1994; Funari 1995; Funari 1996a; Funari 1996b; Orser 1994;
Orser 1996).
El trabajo de campo ha estado centrado en la Serra da Barriga, una colina que hoy está en el Municipio de União dos Palmares, en el Estado de Alagoas. La colina tiene unos cuatro
kilómetros de este a oeste, y unos quinientos metros de norte a sur, en la húmeda Selva de Alagoas. La estrategia de campo estuvo dirigida a colectar una muestra representativa del
mayor número posible de sitios en la región. En 1992 y 1993 se recolectaron 2.488 artefactos de catorce sitios, siendo el 91% de cerámica simple, el 4,5% de cerámica trabajada, el
1,3% de materiales líticos, el 0,6% de vidrio, el 0,1% de objetos de metal y el 1,9% de otros materiales.
El estudio arqueológico de Palmares ha producido propuestas teóricas novedosas en el continente. Así, los estudios de lo social por la Arqueología Histórica de Palmares brindan
nuevos datos y teorías para entender al cimarrón. Diferentes autores han propuesto interpretaciones para el funcionamiento y cambios de este Estado rebelde. Orser (1996: 41-
55;123-129) ha integrado la Arqueología de Palmares dentro de una perspectiva global, desarrollada en su libro sobre la Arqueología del Mundo moderno. Los habitantes de
Palmares, en esta interpretación, habrían mantenido vínculos estrechos con las redes europeas, permutando bienes con los colonizadores. Por otra parte considerando los conflictos
en el interior de la sociedad colonial, es una tentación no sugerir que al menos algunos colonos hayan podido desarrollar relaciones más cercanas con los cimarrones que con sus
gobernantes, especialmente los grupos latifundistas de la costa. También como sugieren referencias en documentos, la persecución de judíos, musulmanes, heréticos, brujas y otros
marginales, bien como la presencia de algunos de estos en Palmares, vuelve difícil estimar en forma certera los contactos entre los rebeldes y los colonos.
El interior de la colonia portuguesa estaba habitada por diferentes grupos étnicos, la mayoría de ellos hablantes de lenguas tupís, mientras que en las haciendas de la costa los
propietarios mezclaban "negros de la tierra" (amerindios) y "negros de Guinea" (africanos). Considerando la presencia de cerámica de estilo amerindio en el sitio, las referencias en
los documentos a nativos que mantenían buenas relaciones con los cimarrones y que vivían allí, y el hecho de que tres aldeas tuviesen nombres nativos (Arotirene, Tabocas,
Supupira), es natural suponer que algunos grupos se aliasen a las fuerzas expedicionarias coloniales. Por el contrario otra parte de ellos podrían compartir con los rebeldes
preocupaciones y acciones en contra del poder. Sin embargo, la mayoría de los habitantes que vivían allí eran de origen presumiblemente africano. El tráfico esclavista buscaba
gente de Angola, muchos de ellos cautivos ya en África e integrados en redes sociales africanas, aunque la doble esclavización pueda haber llevado a vínculos muy genéricos con las
tradiciones africanas. Un posible buen ejemplo es el kilombo, resultado de la intervención europea en África, pues Palmares fue también llamado de "quilombo".
El acercamiento mutualista propuesto por Orser intenta integrar la evidencia arqueológica a la documentación. Explica la importancia tanto de relaciones locales como globales, no
considerando la existencia de una "cultura" específica, pero sí enfatizando las conexiones entre las comunidades del mundo moderno de manera que africanos, nativos y europeos
no pueden ser separados. Palmares solo puede ser entendido desde este punto de vista en el contexto del colonialismo global, del capitalismo, eurocentrismo y modernidad. Cada
uno de ellos central en Arqueología Histórica en general, y para el estudio de Palmares en particular (Orser 1996:55).
Rowlands (1999) va más adelante y sugiere que el sitio estaba ya ocupado por nativos con los cuales los primeros cimarrones encontraron refugio, y que arqueológicamente la
evidencia no indica ni una sociedad multiétnica de fusión y asimilación, ni una de diferencia étnica. Existe pues la posibilidad de una estructura más pluralista, con relativamente poca
diferenciación en la cultura material de la mayor parte del sitio, pero con una creciente distinción de la élite en áreas específicas del pueblo. Palmares no era un sitio de refugio pero sí
debía su crecimiento, supervivencia y destrucción final al rol que jugaba en el comercio entre la costa y el interior. Los intereses mercantiles y Palmares se oponían a las pretensiones
de dominio social de la nobleza y de los latifundistas que al final, triunfaron gracias a la fuerza de los grupos precapitalistas, tanto en Portugal como en la colonia. Además, el ideal de
la mezcla racial que sería dominante a partir de finales del siglo XVII, ya que era más barato reproducir los esclavos localmente, fue un resultado de la destrucción de una tendencia
hacia el pluralismo durante el principio de la Historia del Brasil.
Como sugiere el cuadro interpretativo de Rowlands, Palmares puede ser visto, enfatizando la continuidad más que el cambio, pues el colonialismo y el eurocentrismo son prácticas
cuyos orígenes pueden ser remontados al mundo romano. Además, la sociedad colonial — especialmente en el mundo ibérico —, estaba recreando instituciones y cosmovisiones
feudales como los consejos municipales, el culto a la Virgen, la estructura social medieval, la presencia de la Iglesia, las reglas de control administrativo y comercial y el
escolasticismo, entre otros. La sociedad de Palmares no estaba solo enredada con otros grupos contemporáneos, como los colonos, los amerindios o los africanos, también lo estaba
con el pasado. No podemos entender porque aparecen musulmanes citados en los documentos que se refieren a Palmares si no comprendemos el espíritu de cruzada católica de las
autoridades coloniales, quienes perseguían a los infieles tal como definidos en el pensamiento medieval. Lo mismo se aplica a otras continuidades, como el uso de títulos africanos
como nganga y nzumbi para referirse a los caudillos rebeldes. Estos "reyes", como están descritos en los documentos europeos, eran considerados gobernantes sagrados de
acuerdo con las tradiciones religiosas africanas. Es verdad, como vimos que nganga era en África, la traducción de "cura católico", pero era el padre de la Iglesia quién era
reinterpretado dentro de un cuadro interpretativo africano. Así que el catolicismo, conocido tanto en África como en Palmares, estaba inserto en una Weltanschauung africana.
Los amerindios, cuya cerámica y topónimos eran comunes en Palmares, establecían continuidades con la humanización del paisaje en el interior del nordeste, ya que ollas, colinas,
ríos y otros contextos ambientales eran interpretados en sus propias tradiciones indígenas.
La Arqueología de lo social, en el caso de Palmares, demuestra que la búsqueda de una identidad específica de Palmares cuestiona los acercamientos normativos y estructuralistas
que no consideran que las prácticas sociales son estructuradas por diseños culturales de significado. Tales orientaciones estructurales son dialécticas, pues tanto estructuran como
son estructuradas por prácticas sociales. Aspectos aislados, como nombres africanos y topónimos amerindios, no pueden explicar la identidad de Palmares, pues su comunidad era
al mismo tiempo el resultado de contactos y contextos contemporáneos, y de diferentes tradiciones. Además, el estudio de vestigios arqueológicos considerados como "patrimonio
nacional", y parte del moderno discurso de la sociedad brasileña sobre su historia e identidad, deben centrarse en la relación entre las interpretaciones académicas y sociales. La
Historia de la ciencia arqueológica, en este contexto, es esencial para la interpretación crítica de la construcción del discurso sobre esta, como de cualquiera otro tema arqueológico.
La deconstrucción de las narrativas dominantes es no menos importante para la comprensión de las implicaciones de nuestros propios cuadros conceptuales.
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