[color=orange]mujeres mas importantes de la historia de africa[/color]

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Mensaje  LUKANKASI el Miér Abr 04, 2012 5:34 am

Giovanna G. de Calderón Attard
Embajada de Nigeria
25 de Abril, 2006
Excmos. Sras. y Sres. Embajadores, representantes del Cuerpo Diplomático e Instituciones, amigas y amigos todos de MDE, Mujeres para el Diálogo y la Educación.

Antes que nada deseo agradecer la hospitalidad y la generosidad de nuestra querida anfitriona, Nkem EBENYI, esposa del Excmo. Sr. Embajador de la República Federal de Nigeria, por acogernos en este bellísimo lugar. Y, asimismo deseo expresar mi gratitud a todos los presentes. Es para mí un honor y una alegría compartir con Vds. este 5º Té de la Esperanza en el que abordaremos el tema “La mujer subsahariana: ayer y hoy”.

Permítanme presentarme. Me llamo Giovanna G. de Calderón y tengo el honor de presidir la Asociación MUJERES PARA EL DIALOGO Y LA EDUCACION, cuyos principales objetivos son: conseguir que la mujer, primera célula de transmisión social, reciba una educación sólida y una formación plural, para que la repercusión sea exponencial; así como impulsar el diálogo y la educación por medio de la comunicación y el acercamiento a las diferentes culturas.

El objetivo de nuestros Tés de la Esperanza entra de lleno en este segundo propósito, ya que en ellos tratamos de impulsar el diálogo y el conocimiento, así como el acercamiento a las distintas culturas.

Empezaremos por hacer un breve recorrido por la historia de la mujer en África, continente tan cercano y, sin embargo tan misterioso, para nosotros. Recorreremos las vidas de algunas de las mujeres de mayor renombre, desde una perspectiva histórica. A continuación, el profesor Joe Illoh, experto en ciencias políticas y sociología y presidente de la Federación de Asociaciones de Nigerianos de España, nos hablará de la mujer subsahariana desde un punto de vista más actual. Al final de su ponencia, les tenemos reservada una gran sorpresa, preparada con la ayuda de nuestra anfitriona.


Antes de adentrarme en mi tema, Las Mujeres más citadas en la Historia de África subsahariana, me gustaría recordar que la falta de igualdad de la mujer en África, al sur del Sahara, ha exacerbado la miseria o, en el mejor de los casos, ha dificultado su reducción. Según el banco Mundial: “La pobreza ha empeorado en África en los últimos 10 años, ¡por no decir en los últimos 20 años! Muy pocos países han podido reducirla en el verdadero sentido de la palabra”. Pero lo que realmente importa apuntar hoy aquí es que la pobreza tiene cara de mujer.

Esto es evidente, no sólo respecto a las normas de salud y educación o a la alta tasa de mortalidad materna e infantil, también se evidencia en el hecho de que las mujeres de muchos países africanos no están representadas ni en los gobiernos locales ni en el central.

Esta falta de acceso tanto a recursos como al poder económico y de participación política, entre lo que destaca la ausencia del derecho de propiedad y de los derechos a la tierra, obstaculizan en alto grado la lucha contra la pobreza en África”. No olvidemos que, en cualquier lugar del mundo, pero sobre todo en los países más indigentes, la mujer es el principal agente de desarrollo y cambio.

Aunque si bien es cierto que las mujeres en África son un recurso económico crucial, esto no se ha traducido en una mayor igualdad entre hombres y mujeres.

Recordando la frase de Confucio: “Donde hay justicia, no hay pobreza”, a lo mejor deberíamos enfocar nuestros esfuerzos no tanto a eliminar la pobreza, sino a erradicar la injusticia.

No obstante, a veces leemos noticias esperanzadoras que nos hacen creer que la mujer africana está despertando de su letargo.

Cuando Ellen Johnson-Sirleaf, ganó las elecciones presidenciales de Liberia, comentó:
“Es la gran oportunidad para mostrar al continente que las mujeres podemos gobernar y para ayudar a mi país a recuperarse de los brutales conflictos ".

Recogemos otras noticias alentadoras también en Lesotho, donde el Secretario de Estado ha denunciado la necesidad de reforzar los derechos de la mujer en el país, especialmente para que se reconozca a la Princesa Senate Seeiso, primogénita del rey Letsie III, como sucesora al trono.

En Ghana, se está luchando contra la trokosis, lo que literalmente se puede traducir como “esposas de Dios”. Es una práctica que se ha mantenido durante 300 años en la zona del Volta. Consiste en que, si alguien comete un delito, los jefes tradicionales exigen que una joven de su familia sea enviada a un santuario como forma de expiación para servir al sacerdote durante cuatro años. En la práctica, ha conllevado generalmente a la esclavitud, explotación y abusos sexuales, incluso al extremo de convertirse en propiedad del mencionado sacerdote.

Por otra parte, Ruanda, con un 49% de representación femenina, lidera los 17 países del mundo con más del 30% de mujeres en su Parlamento, seguido de Mozambique con un 35%.

Pero, debo admitir que para hablar de las mujeres africanas requiere observar dos condiciones previas. Primero, haber estado en el continente-cuna de todas las civilizaciones y, segundo, haber compartido, al menos durante un breve espacio de tiempo: casa, trabajo y sueños con ellas. Aún así es una tarea complicada y no exenta de caer en tópicos o incluso apreciaciones equivocadas. Por eso, me voy a limitar a la disciplina con la que estoy más familiarizada, la historia, para adentrarme en el continente más profundo de la tierra.

Muchas han sido las mujeres que han destacado en África. Todos conocemos o hemos oído hablar de la extraordinaria escritora sudafricana, premio Nobel de Literatura 1991, Nadine Gordimer, así como de la valiente keniana Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz en 2004, por su campaña para salvar los bosques. En cuanto a la historia, tal vez los occidentales estemos más familiarizados con las grandes reinas de Egipto, como Hatsepsut, Nefertari o Cleopatra. Pero ahora nos vamos a centrar en la zona subsahariana.

Y, sin más preámbulo, exploremos la vida de esas reinas o heroínas que, con su valor y determinación, se convirtieron en un ejemplo para sus pueblos. Quisiera destacar a 11 mujeres africanas que a lo largo de la historia, han dejado su huella en este continente por su coraje y espíritu emprendedor.

1. Las Candace de Meroe

En Etiopía, el nombre de Candace, refiriéndose a una mujer, se repite durante una larga época, lo que hace suponer que es un término genérico aplicado a una dinastía de reinas en Meroe (Etiopía).
Se sabe que una Candace detuvo a Alejandro Magno en su avance por el Valle del Nilo, a mitad de S. IV a.C.. Siglos más tarde, su nombre se mencionó en Los Hechos de los Apóstoles por Felipe. También Estrabón, en el S. I habla de Candace, como una reina que se sublevó contra los romanos y fue sometida por estos en el año 22 d.C.
Plinio el Viejo nos informa que cuando los exploradores de Nerón atravesaron Nubia, gobernaba una Reina Candace, más allá de la isla de Meroe, y agregó que este nombre era un título común a todas las reinas de ese país.

Los historiadores atestiguan que estas Candaces llevaban la administración civil, dirigían ejércitos, el comercio y las relaciones diplomáticas. A veces, se cita a Candace como la reina madre, con poder suficiente, incluso como para tener la última palabra en el proceso de selección del faraón.

2. Amina del Pais Hausa (Siglo XVI)
Durante siglos, los Hausa, habitantes de una amplia zona del este, en la que se encuentra la actual Nigeria, fueron gobernados por las Habe o reinas.
En el siglo XVI, Amina del País de los Hausa, gobernó este imperio. Extendió los límites de su Estado hasta la costa Atlántica, fundó varias ciudades y dirigió personalmente un ejército compuesto por la cifra, nada despreciable, de 20,000 soldados.

Se hizo famosa su estrategia militar basada en levantar campamentos fortificados que, una vez dominada la región, se convertían en importantes ciudades amuralladas.
Se podría decir que Amina era una mujer ¡de armas tomar!

3. Sabla Wangel de Etiopia (Siglo XVI)
Asimismo, en el siglo XVI, en la zona de Etiopía, sabemos que después de la muerte del Emperador Eleni, su esposa, Sabla Wangel, asumió el trono, gobernando durante una de las épocas, considerada de las más gloriosas, de la historia del Imperio Etíope.

Sabla Wangel dedicó su vida a la guerra, incluso antes de llegar al trono. La Emperatriz también negoció con el comandante portugués, Christovao Gama, hijo del explorador Vasco de Gama, pasando después revista, montada a caballo con gallardía, a las tropas portuguesas, formadas por 400 soldados.

Sabla Wangel conformó el modelo de reinas etíopes, profundamente comprometidas con los asuntos de estado, que mantuvieron unidas en su quehacer dos cualidades difíciles de congeniar en su tiempo : la apacibilidad y misericordia en sus relaciones diplomáticas, con el valor y la fortaleza en batallas y derrotas.


4. Del Wambara de Adal (Siglo XVI)

Al tiempo que Sabla Wangel sobresalía como gobernante, en el bando de su principal enemigo, el Reino de Adal, cerca de Djibuti, reinaba otra mujer, Del Wanbara, que mantenía su título de Bati, es decir, sultana.

Así pues, ambas mujeres tuvieron vidas paralelas, destacando cada una en la tierra en la que le había tocado vivir. Las dos estuvieron estrechamente comprometidas en las batallas que libraron sus gobiernos: Sabla Wangel, en el Estado cristiano, y Del Wanbara en el musulmán. Ambas perdieron a sus maridos en la guerra, y conocieron lo que era ser una fugitiva y una refugiada. Las dos sufrieron la agonía de ver a uno de sus hijos en cautiverio y lucharon con todo su poder para recuperarlo. Las acciones de ambas inspiraron a sus seguidores y ayudaron a cambiar el curso de la historia.


5. Nzinga de Angola (1582 - 1663)

Pocos años después, en Angola, nacía una mujer extraordinaria, Nzinga Mbandi,(pido disculpas por mi mala pronunciación) cuyo nombre es hoy símbolo de la lucha por la independencia que este país mantuvo contra Portugal, uno de los más grandes imperios de la época.

Años antes, los portugueses habían conquistado el reino de Ndongo y establecido en Luanda su centro de operaciones para el desarrollo del mercado de esclavos con destino a Brasil. Apenas iniciado el siglo XVII, salían desde Luanda una media anual de 10.000 prisioneros. El Ngola de Ndongo, el rey, a cambio de la independencia de su reino, colaboraba con los portugueses en la captura de esclavos de otros reinos vecinos.

En 1624, a la muerte de su hermano, Nzinga subió al trono. Temerosos los portugueses de perder su situación la derrocaron, nombraron un nuevo rey y la obligaron a exiliarse.

Pero ésta no se amedrentó y creó el reino de Matamba. Durante un tiempo se dedicó a la formación de una gran alianza entre todos los enemigos de Portugal. Venció a los portugueses, pero el 10 de agosto de 1648, sufrió una gran derrota y Luanda fue recuperada por las fuerzas lusas.

Años después, la Reina Nzinga negoció el intercambio de presos, consiguiendo la libertad de su hermana Mukumbu a cambio de 130 esclavos y la aceptación de un misionero cristiano en tierras de Matamba. A cambio, Nzinga, que tenía ya 74 años de edad, recibiría ayuda militar en caso necesario. Ocho años más tarde moriría manteniendo la independencia de su reino y el respeto de Portugal.

6. Beatriz del Congo (Kimpa Vita) (1682-1706)

Del Congo, me gustaría destacar a Kimpa Vita. Cuando los portugueses llegaron a la capital del Reino Kongo, y convencieron al rey para que se bautizasen él y su familia, se inició la decadencia del país.

Para negociar los impuestos, los administradores de la metrópoli entraron directamente en contacto con los gobernadores de cada zona y, pronto, comprendieron que quien mandaba era el rey de Portugal y no el suyo. Así comenzó la descomposición administrativa del gobierno.

Una vez conseguido su objetivo económico, los católicos portugueses pronto olvidaron que el país estaba cambiando su religión tradicional. Durante decenios no hubo un solo sacerdote católico, por lo que comenzaron a nacer movimientos místicos que se mezclaban con las tradiciones autóctonas. Surgieron religiones que, cuatro siglos más tarde, podrían considerarse como las precursoras de las actuales iglesias cristianas independientes.

En este vacío político y cultural del S. XVII, varios profetas mesiánicos se levantaron para proclamar sus visiones socio-religiosas. La más importante fue Kimpa Vita, una joven que se creía portavoz del espíritu de san Antonio de Padua.

Kimpa inició una cruzada para expulsar toda influencia extranjera, consiguiendo que sectores importantes de la población secundasen esta aspiración. No sin mucha astucia, obtuvo el apoyo de un general de Pedro IV, uno de los aspirantes en ese momento al trono de Portugal. Éste, al ver peligrar su saneada posición comercial, utilizó los servicios de un capuchino para convencer a las autoridades congoleñas que Kimpa, o Donha Beatriz, era una hechicera. Acusada de brujería, fue sentenciada a la hoguera, y murió a la edad de 24 años, quemada viva, acompañada por su hijo en los brazos.

Convertida en una mártir, su memoria perduró durante siglos como símbolo de la independencia del Pueblo Kongo, hasta el punto de que, ya en el siglo XX, Simon Kimbangu, creador de la principal iglesia cristiana independiente, la consideró una de sus santas y mártires.


7. Nandi de Zululand (1778 - 1826 D.C.)

Nuestro recorrido nos lleva ahora a Zululand, donde en el siglo XVIII, Nandi, esposa del rey zulú Senzengakona, dio a luz a su primer hijo, a quien puso por nombre Shaka. Pero las otras esposas, celosas, presionaron al Rey hasta conseguir que ambos fueran desterrados. Nandi, firme y orgullosa, crió a su hijo y le dio una educación digna del heredero del trono. Como es sabido, años más tarde, Shaka Zulú se convertiría en el más grande de todos los Reyes de la zona.

En la actualidad, el Pueblo Zulú emplea su nombre, "Nandi," para referirse a una mujer de alta estima y digna de admiración.


8. Manthatisi de Lesotho (1781-1835)

De 1821 a 1829, gran parte del África Austral se vio envuelta en una crisis política que provocó constantes movimientos de poblaciones en busca de nuevas tierras. Este periodo, conocido con el nombre de Mfecane, empieza con la ascensión al poder del rey zulú Shaka y su expansión territorial, sometiendo a vasallaje a todos los pueblos colindantes.

Manthatisi, esposa del jefe de la tribu de los tlokwa, vecinos de los zulúes, se convirtió en reina a la muerte de su esposo, ya que su hijo sólo contaba con 13 años de edad. Al ver reducido su terreno y ante la precariedad de tierras para el ganado, se vio forzada a iniciar un movimiento migratorio que duró ¡ocho años! Durante este periodo, sus soldados, conocidos como mantatis, fueron derrotados por grupos gunis, así como por los kwena.

En este interminable peregrinaje, Manthatisi, que había conseguido mantener a su pueblo unido, volvió a encontrarse con M’Pangazita, jefe de los gunis, pero ahora, en una situación de manifiesta inferioridad. Para salvar esta débil posición, la astuta MaNthatisi reunió a toda su gente, juntó el ganado y formó una hilera interminable, como si se tratara de una carga de caballería. Haciendo el mayor ruido posible, se dirigió contra M’Pangazita quién, pensando que se enfrentaba a un ejército muy superior, huyó sin lucha, permitiéndole recuperar las tierras para su pueblo.

Fue enterrada en Joalaboholo, hoy lugar de peregrinación tlokwa, cuyos jefes se reúnen allí anualmente, para rememorar su glorioso pasado.


9. Ranavalona de Madagascar (1790 - 1861)

En Madagascar, Cuando Radama I murió, su esposa Ramavo se convirtió en reina, con el nombre de Ranavalona I.

Defensora a ultranza de la independencia malgache, su mandato fue tachado de xenófobo. Fortaleció el ejército, declaró ilegal el cristianismo que se oponía a la práctica de la religión tradicional, expulsando de la isla a todos los misioneros; rompió relaciones con Gran Bretaña pero las fortaleció con Francia. El 7 de julio de 1857, declaró el destierro de todos los europeos y la confiscación de sus propiedades, provocando el aislamiento internacional de Madagascar.
Fue apodada por los europeos, la Nerón femenina, por la multitud de ajusticiamientos que llevó a cabo. Sólo en 1831, se cree que mandó ejecutar a más de 25.000 personas. ¡Cómo para estar a su alcance!

En 1861, murió, sucediéndola Ranavalona II.
Tal vez, como reacción a la intransigencia de su predecesora, su memoria es recordada como representación de la bondad personificada. Abrió de nuevo los puertos al comercio internacional, permitió la entrada de misioneros cristianos, acabó con los ajusticiamientos y buscó el asesoramiento de personas, sin tener en cuenta su origen.

Ranavalona III (1862 - 1917) fue coronada reina en 1883, tras haber muerto su tía, Ranavalona II. Basó su gobierno en el desarrollo del país y el bienestar de la población. Siendo ya reina, se convirtió al cristianismo e hizo que ésta fuera la religión oficial del Estado.

Sin embargo, pese a su buena voluntad, su reinado estuvo lleno de desgracias y hoy, es considerado como el periodo más negro de Madagascar. Epidemias como la viruela, cólera y malaria mermaron la población, a la vez que las graves inundaciones que se extendieron por las grandes llanuras del país, acabaron con los cultivos de arroz. Consecuentemente, se produjeron graves crisis políticas que fueron aprovechadas por los franceses para imponer su dominio, convirtiendo a Madagascar en un Protectorado galo.

En 1897, las tropas francesas se anexionaron la isla y la reina fue desterrada a Argelia, donde murió en 1917.


10. Nehanda de Zimbabwe (siglo XIX)

En Zimbabwe (antigua Rhodesia) descubrimos a Nehanda. Nacida en el seno de una familia religiosa, Nehanda desarrolló sus capacidades espirituales, y a una edad joven era uno de los líderes religiosos más influyentes de Zimbabwe.

Cuando los colonos ingleses invadieron este país en 1896 y empezaron a confiscar tierras y ganado, Nehanda y otros líderes declararon la guerra que se conoce como la Primera Chimurenga o Guerra de Liberación. Al principio lograron grandes éxitos, pero cuando los colonos recibieron la ayuda militar inglesa, Nehanda fue capturada, juzgada y ajusticiada la mañana del 27 de abril de 1898. ¡Qué poco disfrutaron de una paz tan deseada!
Nehanda, es considerada la persona más importante de la historia moderna de Zimbabwe, y llamada respetuosamente Mbuya (Abuela) Nehanda.

En 1971, casi ochenta años después de su muerte, el espíritu de Ambuya Nehanda entró en el cuerpo de otra mujer. Ella fue reconocida por las fuerzas rebeldes del ZANU, que luchaban contra el gobierno segregacionista de Ian Smith, y cuando ella dio la señal, se inició la segunda Chimurenga, la Guerra de Liberación que llevó a Zimbabwe a la independencia. A su muerte, en 1973, fue honrada como la principal heroína del país.


11. Yaa´Asantewa de Ghana (1850 - 1921 A.C.)

Y finalmente, llegamos a Ghana, donde nos encontramos con Yaa Asantewa, una de las figuras más reverenciadas de la historia moderna ghanesa. En 1900, el Gobernador británico de Ghana logró derrotar militarmente y desterrar al rey del Pueblo Asanti, a la vez que exigía de las autoridades la entrega del Taburete Dorado, objeto histórico venerado y símbolo de la soberanía e independencia asanti.

Temerosos de emprender una guerra contra los británicos, algunos líderes sugirieron que, en vez de luchar contra ellos, debían implorar que cambiaran su política represiva y permitieran el retorno de su rey. Dice la historia, que, indignada, Yaa Asantewa, la Reina Madre y guardiana del Taburete Dorado, se puso en pie y dijo, "¡No puedo creerlo! Si ustedes, hombres asanti, no caminan adelante, entonces, nosotras las mujeres, lo haremos. Lucharemos contra ellos hasta que la última de nosotras caiga en los campos de batalla."

El 28 de marzo de 1900, Yaa Asantewa inició la guerra de independencia, movilizó a las tropas asanti y puso cerco durante tres meses a la misión británica del fuerte de Kumasi. Más tarde, los ingleses la capturaron y la desterraron a las Islas Seychelles, donde murió veinte años después.

Cabría, en este momento, quizás preguntarnos qué es lo que ha llevado a las mujeres africanas, pese a su fuerza demostrada durante tantos siglos, y en realidad a todas las mujeres alrededor del mundo, a ser relegadas, expoliadas y suplantadas a un lugar de sumisión al varón. ¿Sería la sedentarización? ¿La agricultura? ¿La religión? Pero eso sería tema para otro debate.

Para finalizar desearía mencionar, aunque sólo sea de pasada, algunos países, donde mujeres africanas más actuales, conocidas para unos e ignoradas por la mayoría, serán igualmente citadas en el futuro.

En Nigeria: Funmilayo Ransome Kuti, una de las primeras defensoras de los derechos de la mujer en África y, según cuentan, la primera mujer africana en conducir un automóvil.
En Kenia: Agnes Siyiankoi, mujer maasai que se atrevió a desafiar muchas de las tradiciones culturales de su Pueblo que mantienen marginadas a las mujeres.
En Ghana: Nana Konadu A. Rawlings, que desde hace años, viene utilizando el proceso democrático del país para luchar contra la marginalización, a la que el proceso de globalización está sometiendo a las mujeres en particular y a todo el país de forma general.
En Sierra Leona: Mamaíta Yoko, que durante la descolonización inició el movimiento contra el rito de la dote matrimonial.
En Nigeria: Margaret Ekpo, una de las primeras mujeres con puesto de responsabilidad política.
En Costa de Marfil: Yai, luchadora contra la desigualdad que habitualmente provoca la poligamia,
En Kenia: Ana Owiti y en Sudáfrica: Charlotte Mjele, ambas, por sus aportaciones para detener el SIDA.
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